Tratamiento de Bruxismo y difusión temporomandibular

El destructivo hábito de rechinar la dentadura puede traer consecuencias graves para la salud bucal. Ponga atención a los síntomas para evitarlos.Si con frecuencia se despierta sintiendo un extraño dolor en la mandíbula, o su pareja se queja de que hace ruidos molestos mientras duerme, probablemente sufre de bruxismo, un trastorno que provoca el rechineo y frotamiento involuntario de los dientes durante el sueño.

Los síntomas van desde dolor de cabeza constante a la altura de la sien, molestia en los oídos, mordeduras de la lengua y mejillas, hasta dolencias faciales. El factor desencadenante es el estrés, aunque en algunos casos es producto de alteraciones neurológicas.

El bruxismo se da en la fase profunda del sueño, por lo que es incontrolable. Durante el día, recibimos estímulos estresantes que liberamos al dormir y se traduce en contracciones musculofaciales que obligan a apretar la dentadura. Forma parte de lo que los dentistas llamamos “Actividades parafuncionales”, dentro de las que se incluyen el morderse las uñas o morder lápices, hábitos que se vuelven crónicos y para los que no está diseñado el sistema masticatorio, formado por la boca y los músculos que la rodean. 

Dientes dañados
 Normalmente los dientes están en contacto no más de 20 minutos durante el día, cuando hay bruxismo, se produce un roce violento y prolongado que altera el sistema.Si bien no es calificada como una enfermedad, es una conducta autodestructiva que produce serios desgastes de la dentadura y daños en el esmalte, principal escudo contra las caries.Los dientes se aplanan y las tapaduras (obturaciones) se desprenden con mayor facilidad.

Los efectos se agravan según sea la salud bucal del afectado. Quienes sufren de infección en las encías tienen el hueso más debilitado y es fácil que se suelten y caigan los dientes.

Las piezas dentarias van perdiendo trozos y quedan cada vez más delgados o con marcas profundas como las que deja el hacha en un árbol. También se desencadenan desgarros en las fibras musculares del rostro, provocando dolor.

Tratamiento
Hasta ahora no existe forma de evitarlo, por lo que el trabajo en este campo está enfocado a evitar las consecuencias en la salud bucal.Para ello, se utiliza un aparato ortopédico (denominado plano relajador), que se ubica entre los dientes durante la noche, con el fin de impedir el rechineo y simular una mordida ideal que no dañe la dentadura ni las articulaciones faciales.Se controla cada seis meses y se usa de por vida. Se complementa con ejercicios en el rostro y terapias de relajación paralelas.

Antes
Después